05 marzo 2010

Pasos para el proceso creativo

La realidad es que muchas veces sufrimos de un bloqueo creativo. Generalmente la idea no parece salir, no se nos “prende la lamparita” y no hay nada que podamos hacer…¿o sí?.

Tenemos un concepto equivocado de la creatividad. Pensamos que esas “chispas” de conocimiento vienen o no vienen, y que las personas somos más propensas o menos a tener buenas ideas. No es cierto. Al menos, no del todo. Los eventos nos que llevan a que surjan esa ideas debemos generarlos de forma intencionada. La creatividad es, ante todo, un proceso.
Éstos son los cuatro pasos del proceso creativo:

  1. Búsqueda y recopilación de información
  2. Transformación de la información en ideas
  3. Evaluación de las ideas
  4. Ejecución
No es forzosamente un proceso lineal e iremos saltando de un paso a otro. El bloqueo creativo ocurre cuando uno intenta saltárselos y llegar al punto 4 sin dar al resto el tiempo y la oportunidad de trabajar.

1. Búsqueda y recopilación de información

Analiza a fondo el tema. Cuando comienzas cualquier proyecto en donde debes ser creativo, lo primero que debes hacer es coleccionar toda la información que puedas conseguir sobre ese tema.
Lee, hacete preguntas, explora y averigua todo lo que puedas. La clave aquí es mirar de todo y no enfocarse en nada. Consigue una visión global de todo el panorama y deja lo detalles para después.


2. Transformación de la información en ideas

El paso siguiente es convertir toda información coleccionada en nuevas ideas.
Organiza todo lo que has coleccionado y extrae los elementos esenciales. Es la vinculación cruzada de todos estos datos con tu objetivo la inspiración que necesitas. Estas asociaciones producirán lo que conocemos como “elementos disparadores” (la manzana de Newton).

Deja trabajar al subconsciente. Si no llegan las ideas no desesperes, sigue ordenando y asociando conceptos. Tarde o temprano surgirán, pero no necesariamente cuando quieras.
Inconscientemente nuestro cerebro trabajará (día y noche) y, curiosamente, nos lanzará respuestas cuando dejemos de pensar conscientemente en el problema. Deja trabajar al subconsciente.

3. Evaluación de todas las ideas

De la cantidad surge la calidad. Sólo cuando tengamos bastantes ideas para escoger es el momento de empezar a evaluar cuáles son las mejores. Te darás cuenta de que casi nunca es la primera que se nos vino a la cabeza.

Antes de ponerte a trabajar date un tiempo para reflexionar sobre la idea elegida. Los ojos con los que miramos nuestro trabajo un día no son los mismos en otro.


4. Ejecución

Las ideas que no se llevan a cabo no sirven demasiado. No olvides esto. Debes procurar que las fases del proceso creativo duren lo suficiente sin que te falten fuerzas luego para pasar a la acción. Afortunadamente, dentro del campo profesional siempre tenemos un timming pisándonos los talones que no nos permiten este clase de lujos.

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