13 abril 2010

Señalización urbana

Durante mucho tiempo, el proyecto gráfico de la señalización urbana ha sido terreno exclusivo de los empleados municipales que, al no ser profesionales de la comunicación visual, no podían más que guiarse por el propio gusto estético. Hoy en día, sin embargo, también este sector se ha convertido en dominio exclusivo de los diseñadores gráficos, que a menudo trabajan en equipo con los urbanistas. Proyectar la señalización urbana requiere, en efecto, un estudio profundo de los muchísimos problemas de carácter urbanístico y ambiental que un diseñador gráfico por si solo no puede solucionar. Muy distinto, por ejemplo, es proyectar la señalización para un centro histórico o para un barrio residencial: en el primer caso es preciso dar mayor importancia a las informaciones turísticas y en el otro, sin embargo, hay que dar prioridad a las informaciones diarias, además de tener en cuenta que las señales serán leídas por los automovilistas.

Este es un interesante proyecto de los años sesenta: el realizado para el metro de Milán. La señalización fue realizada por el diseñador gráfico Bob Noorda y la decoración de las estaciones por el estudio de arquitectura Albini Helg.

Cada elemento ha sido estudiado al detalle, desde los colores hasta los caracteres de los rótulos y su colocación. La elección del carácter, por ejemplo, ha sido el resultado de una larga investigación llevada a cabo por Noorda para conseguir la mejor legibilidad posible: se ha optado por un Haas Medium, carácter moderno, claro y elegante, que una oportuna amplitud entre letra y letra hace aún más legible.

Otra característica de este proyecto es la rigurosa armonía cromática, que se convierte en señal distintiva de todo el metro: los colores elegidos, anaranjado y gris pardo, contribuyen, además, a hacer más cálido un ambiente que por lo general es tétrico y un poco inquietante. Por la coherencia gráfica y la claridad visual que lo distinguen, este proyecto es un modelo imitado en todo el mundo.

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