21 agosto 2013

La primer computadora que llegó a la Argentina

"Clementina" fue la primer computadora traída a la Argentina. El Dr. Manuel Sadosky fue quien hizo las gestiones para su adquisición en 1959. Se hizo una licitación pública internacional, al cual se presentaron cuatro firmas: IBM, Remington y Philco de Estados Unidos y Ferranti de Gran Bretaña. La computadora ganadora fue una Ferranti Mercury. Solo se produjeron 19 unidades de su tipo. Su costo fue de 152.099 libras esterlinas (equivale a más de u$ 20.000.000 actuales), lo que constituyó en la mayor inversión realizada en ciencia y tecnología hasta ese momento.

Llegó el 24 de noviembre de 1960, y meses después empezó a ser utilizada en el Pabellón I de la nueva Ciudad Universitaria, en Núñez. Como hubo que entrenar técnicos y reacondicionar la sala, la computadora entró en servicio efectivo en enero de 1961.

Tenía 5 mil válvulas, memoria de núcleos magnéticos de 5 K, más de 50 mil veces menos que una Pc actual y medía 18 m de largo. Como todas las computadoras de la época, carecía de monitor y de teclado. Originalmente la entrada de instrucciones se hacía con un lector fotoeléctrico de cinta de papel perforado, similar a usados por los teletipos y los resultados se emitían por una perforadora de cinta que alimentaba una impresora que llegaba a las 100 líneas/min. Más adelante se le pudo adaptar un lector de tarjetas perforadas de fabricación nacional, siendo este un método de ingreso de datos más práctico que el original basado en la tira de papel perforada.

El lenguaje de programación utilizado era Autocode, elegido por ser fácil de aprender y amigable para aplicaciones científicas. Sobre Clementina se creó el primer lenguaje de computación argentino, llamado COMIC. Fue creado por Wilfredo Durand, quien tenía que trabajar en horario nocturno por su mal caracter, y estaba adaptado a problemas hidráulicos.

La computadora prestó servicios para varias dependencias del estado, trabajando en cálculos astronómicos (verificación de los cálculos manuales hechos por el astrónomo ítalo-argentino Francisco J. Bobone sobre el pasaje del cometa Halley en 1904), modelos matemáticos de cuencas fluviales y econométricos, desarrollo en computadora del método de camino crítico (CPM), estudios de mecánica del sólido, problemas lingüísticos y problemas estadísticos. El jefe de mantenimiento fue el Ing. Jonás Paiuk, miembro de instituto de cálculo.

El nombre de Clementina surgió de una canción popular inglesa que producían modulando el pitído que emitía la máquina. A pesar que luego le hicieron modular tangos, le quedó el nombre de esta primera canción.

El destino de esta máquina es desconocido. La opinión mayoritaria es que fue destruida por miembros del golpe militar denominado Revolución Argentina que tomaron el control de la Universidad de Buenos Aires luego de la noche de los bastones largos

Posteriormente a su desmantelamiento, los restos fueron dispuestos para su eliminación como simples residuos, tan sólo unos pocos módulos fueron rescatados por personal técnico de la Facultad antes de que sea vendido como chatarra, y aún las conservan como piezas de colección.

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